Sea de esto lo que fuere, el hecho es que el camino de la Laguna Alegre al Monte de la Vieja, no permitiendo dormir á gusto por el inconveniente de los arbustos, me pareció poco divertido.

Por fortuna, el terreno era mejor que el de la primera etapa. El guadal no nos amenazaba á cada paso, las mulas cargueras no caían y levantaban acá y acullá como antes de llegar á la Alegre.

Serían las tres y media de la mañana cuando llegamos al Monte de la Vieja.

Amanecía muy tarde, así fué que resolví pasar allí otro rato.

¡Desensillar y á la leña! fué el grito de orden.

El fogón volvió á arder con una rapidez maravillosa.

Uno de los talentos del gaucho argentino, consiste en la prontitud con que halla leña y en la asombrosa facilidad con que hace fuego.

Ellos hallan leña donde ningún otro la ve, y hacen fuego en el agua.

Y á propósito de leña que no se ve, ¿conoces, Santiago, lo que es el algarrobo alpataco?