—¡Buenas noches, señores!
Era Juan de Dios San Martín.
—Buenas noches; siéntese, amigo, si gusta—le contesté.
—Gracias, señor—repuso;—no puedo ahora. Vengo á decirle, que dice Baigorrita que los caballos están mal donde los tiene: que ha sabido que andan unos indios ladrones por darle el golpe, y que sería mejor los encerrase en el corral.
No pude resolverme de pronto á contestarle que estaba bueno, porque los animales tenían necesidad de alimentarse bien. Pero entre que sufrieran más y perderlos, el partido no era dudoso.
Después de un instante de reflexión, contesté:
—Dile á mi compadre que si hay peligro los haré encerrar.
—Es mejor—contestó San Martín.
—Pues bien—repuse,—que los encierren.