Está visto: los malvados también tienen corazón.

Bien dice Pascal:

El hombre no es un ángel ni una bestia.

Es un ser indefinible, hace el mal por placer y goza con el bien.

En medio de todo es consolador.

XXIX

La familia del cacique Ramón.—Spañol.—Una invasión.—Despacho al capitán Rivadavia.—Cuestión de amor propio.—Buen sentido de un indio.—En Carrilobo soplaba mejor viento que en Leubucó.—Suenan los cencerros.—Atíncar (véase bórax).—El hombre civilizado nunca acaba de aprender.—Me despido.—Cómo doman los bárbaros.—¡Últimos hurrahs!

Me invitaron á pasar al toldo de Ramón.

Dejé á doña Fermina Zárate y á Petrona Jofré con los franciscanos y entré en él.