Sedaine tuvo, á no dudarlo, presente el dicho de otro poeta francés como él:

«Dans tout ce que tu lis, hâte-toi lentement.»

Pues lo mismo sucede cuando se recorre un país á todo galope; todo parece lejos y nada se ve bien, se llega al término de la jornada abrumado de cansancio y sin haber disfrutado de los agradables espectáculos de la Naturaleza.

Y eso es cuando se llega, que á veces se queda uno en el camino.

Era tarde, poníase el sol, un viajero ecuestre galopaba á toda brida por los campos.

Encontróse con un gaucho y le preguntó:

—¿Á qué hora llegaré á tal parte?

—Si sigue al galope—le contestó,—llegará mañana; si marcha al trotecito llegará lueguito no más.

—¿Y cuántas leguas hay?