Es defecto de lectores y de caminantes apurarse demasiado.
Unos y otros debieran tener presente que la igualdad del movimiento produce en el espíritu el mismo efecto que hace en los oídos la igualdad de la entonación.
Voltaire lo ha dicho:
«L'ennui naquit un jour de l'uniformité.»
Lo que nos sucede cuando oimos leer en alta voz con excesiva rapidez olvidando la marcha más ó menos mesurada del autor, la fuerza, energía ó pasión del pensamiento, nos sucede también viajando en ferrocarril.
La velocidad de la locomoción no hace efecto porque es continua.
Siempre que oigo leer en alta voz muy aprisa, me acuerdo de un cuento, y cuando recorro á caballo las pampas argentinas me acuerdo de otro.
En una comedia de Sedaine, no estoy cierto si en Rose et Colas, hay una escena muy larga entre dos aldeanos, y cuentan las crónicas que los actores á fin de terminar cuanto antes el ensayo, se apuraban demasiado, y que no por eso la escena parecía más corta.
Consultando al autor á ver si se prestaba á hacer algunas supresiones, contestó:
«Díganla más despacio y harán que parezca más corta.»