¿Á quién pertenecían?...

Aquella noche comprendí la tendencia irresistible de nuestros gauchos á apropiarse lo que encuentran en su camino, murmurando interiormente el aforismo de Proudhon: «la propiedad es un robo».

Mora dijo:

—Han de ser de los indios.

Yo contesté:

—El que roba á un ladrón tiene cien días de perdón.

Contentos con el hallazgo nos reíamos á carcajadas, resonando nuestros ecos por la espesura...

De repente oyéronse unos silbidos, que llamando mi atención, me hicieron recogerle las riendas al caballo y cambiar el aire de la marcha.

Los silbidos seguían saliendo de diferentes direcciones.

—Han de ser indios—me dijo Mora.