—¡Bah!—exclamó al cabo la duquesa—, alguna coronela de Alcolea...

—Alguna burguesa distinguida—dijo Carmen Tagle.

—Miss Zaeo, artista ecuestre—opinó Gorito Sardona.

Y Paco Vélez, en crudo, sin repulgos, sin que ninguna dama se espantase, ni ningún caballero le cruzara el rostro de una bofetada, añadió:

—Paca la alta... artiste anonyme...

Angelito Castropardo, en pie detrás de la gorda López Moreno, la designaba con gesto picaresco, guiñando un ojo como si preguntase si era ella; mas la Mazacán, con mucha pausa y sin que la voluminosa banquera pudiese comprender por la expresión de su rostro qué decía, ni a quién hablaba, le contestó, subrayando las palabras:

—No es gorda de España... Es grande de España.

Recrudecióse la sorpresa con asomos de indignación, y hasta el mesurado diplomático contrajo sus pellejos de conejo, exclamando:

—¡Imposible!... ¡Imposible!...