de fuego, varias lenguas refirieron.
Aquí los Lusitanos conducidos,
donde con este engaño Baco estaba,
las rodillas en tierra y los sentidos
en Dios ponen que el mundo gobernaba.
Olores excelentes producidos
en la fértil Pancaya a Dios quemaba
el embustero Baco, y aunque artero,
el falso dios adora al verdadero.
En esta casa quedan hospedados