descubriendo al nadar su fuerza suma:

camino abren las aguas, temerosas

de ver ir las nereidas presurosas.

En hombros de un tritón hermoseada

va la linda Dione furïosa:

no siente el que la lleva si es pesada,

de soberbio, con carga tan hermosa:

ya llegan donde está a pique la armada

de entrarse por la barra peligrosa:

repártense y rodean en un instante