llevando el peso grave acomodado,
ejercitar las fuerzas, porque al frío
el alimento gocen que han juntado;
trabajan sin cesar con maña y brío,
descubren un vigor nunca pensado:
tales andan las ninfas libertando
al Luso del peligro miserando.
Vuelve la nao atrás y al mar se hace
a pesar del piloto que, gritando
«Amaina velas», rabia y se deshace