que a manos de los nuestros entregarse.
Cual en arroyo, charco o en laguna
las ranas (que ya fueron licia gente),
cuando sienten venir persona alguna
si a la ribera están incautamente,
saltan de dos en dos y de una en una,
de aquí y de allí, huyendo el mal presente,
y en el agua se cubren por gran pieza
mostrando solamente la cabeza:
Tales huyen los moros; y el piloto