que la flota a peligro tal guiara,
temiendo por su engaño el alboroto,
al agua se arrojó como una jara;
mas porque en el peñasco no sea roto
el navío, y la vida pierdan cara,
las amarras soltó la capitana,
y las demás las sueltan muy de gana.
Viendo el ilustre Gama la extrañeza
de moros no pensada, y juntamente
el piloto huirle con presteza,