el engaño entendió de aquella gente,

pues sin ningún contraste ni braveza

de vientos, sin haber del mar corriente,

la flota ir adelante no podía.

Creyendo ser milagro, así decía:

«¡Oh caso grande, extraño, no pensado!

¡Milagro de la mano de Dios hecho!

¡Oh descubierto engaño inopinado!

¡Oh de gente maligna perro pecho!

¿Quién pudiera del mal de atrás forjado