»Bien muestra la divina Providencia

de estos puertos la poca confianza:

bien claro lo hemos visto en la apariencia

cuán engañada fué nuestra esperanza;

mas, pues saber humano ni prudencia

tan fingidos engaños nunca alcanza,

¡oh tú, divina Guarda!, ten cuidado

de quien sin ti no puede ser guardado.

»Y si la piedad te mueve a tanto

de esta mísera gente peregrina