Vos, poderoso Rey cuyo alto imperio,

luego que nace el sol, lo ve primero,

y del medio lo ve de su hemisferio,

y al trasmontar lo deja por postrero:

vos que seréis el yugo y vituperio

del ismaelita torpe caballero,

del enemigo turco y bruta gente

que aun bebe del río sacro la corriente:

Inclinad por un poco la realeza

que en vuestro tierno rostro yo contemplo,