las islas más ocultas del Oriente
descubrirá, y al dios del gran Tridente.
»De modo, hija mía, que en tal hecho
esfuerzo mostrará mayor que humano,
que nunca se verá tan fuerte pecho
del Gangético mar al Gaditano,
de las boreales ondas al estrecho
que enseñó el injuriado lusitano,
puesto que en todo el mundo de afrentados
resucitasen todos los pasados.»