Y con esto acabó, y al consagrado
Cileno envía a la tierra porque tenga
un pacífico puerto aparejado
do la flota sin miedo alguno venga;
y para que en Mombaza el engañado
del moro, capitán no se detenga,
le manda que entre sueños le aparezca
y que de allí se vaya, no perezca.
Mercurio por el aire se arrojaba
con alas que ocasión le da y ofrece;