consigo la fatal vara llevaba,

que los cansados ojos adormece;

del infierno con ella a luz sacaba

las almas, luego el viento le obedece:

llevaba su sombrero acostumbrado,

y a Melinde de esta arte fué llegado.

Consigo trae la fama, porque diga

del Lusitano el precio grande y raro,

que el nombre ilustre a un cierto amor obliga

y hace al que lo tiene amado y caro: