Cuando Cileno en sueños le aparece
gritando: «Huye, huye, Lusitano;
mira que la tardanza mucho empece
para el fin que te apresta el cruel tirano;
huye, que el viento ya te favorece,
el tiempo y mar te dan camino llano
y te espera otro rey en mejor parte
a do puedes seguro regalarte.
»El hospicio que aquí está aparejado
es tal cual el crüel Diomedes daba,