que erraran si no te obedecieren
en cuanto para el mar los ríos corrieren.»
Así habló, mas todos juntamente,
entre sí de la plática hablando,
el pecho alaban mucho de tal gente
que tanta tierra y mar va navegando;
alaban a su príncipe que, ausente,
los está en esta parte gobernando,
y tienen por valor grande y subido
ser de ellos en ausencia obedecido.