El rey, con un semblante blando y ledo,
responde al orador, que mucho estima:
«La sospecha quitad, no tengáis miedo,
que no será razón que en mí se imprima.
De vuestro pecho y obras yo tal quedo
prendado, que los tengo en grande estima,
y el que os hizo molesto tratamiento
fué porque le faltó conocimiento.
»De no salir a tierra vuestra gente,
por conservar mejor su preeminencia,