«¡Oh tú, que piedad sólo tuviste,
rey ínclito, a esta gente Lusitana,
que con tanta miseria rota y triste
ha probado del mar la furia insana!
lo que por ella haces e hiciste,
aquesa voluntad sincera y sana
con que de ti tal obra recibimos,
te pague el que lo puede, le pedimos.
»Tú sólo en todos cuantos quema Apolo
nos recibes con paz del mar profundo,