los usos del que es vuestro tan ajenos

que la africana costa aquí ha criado.

Decid, pues que, tascando el oro en frenos,

los caballos que el carro claveteado

traen del Sol se parten del Aurora,

y el viento duerme, el mar se encalma ahora.

»No menos con el tiempo se parece

el deseo de oir tan nueva historia,

en quien un nuevo amor ya no recrece

a los hechos tan dignos de memoria,