cuando, después de un poco estar pensando,
levantando algo el rostro, así decía:
«Mándasme, oh rey, que vaya declarando
de mi gente la gran genealogía:
no me mandas contar la extraña historia,
mas que diga del Luso el nombre y gloria.
»Que otro alabe el esfuerzo y pecho ajeno
cosa es que se acostumbra y se desea,
mas al propio loor cortan el freno
porque sospecha alguna no se vea;