»Cual con gritos y voces incitado

por la montaña el diestro can moloso

contra el toro arremete confiado

en la fuerza del cuerno temeroso,

ya se pega a la oreja, ya en el lado

ladrando más ligero que forzoso,

hasta que al fin le rompe la garganta

y la fuerza del toro se quebranta:

»Tal el pecho del rey nuevo encendido

por Dios y por su pueblo juntamente,