la pastoral compaña, recostada,
que en dulce sueño estaba, despertando
con el fuego ya preso como en tea,
recoge el hato y húyese al aldea:
»De esta arte el moro, atónito y turbado,
arremete a las armas muy de priesa:
no huye, mas espera confiado,
y entre ellos el jinete se atraviesa:
el Portugués lo encuentra denodado,
arrojándole lanza nada aviesa: