no pudo sustentar contra él su lanza

la ciudad, mas al fin siendo rendida,

no queda cosa viva que, hallada,

no sienta el filo agudo de la espada.

»Con Beja se rindió Palmela bella,

Cicimbra por la pesca preeminente,

y ayudándole al rey su real estrella,

rompe un campo de ejército potente:

viólo la villa y más la sierra de ella,

que en su socorro viene diligente