con trece reyes moros de valía,
todos a punto puestos de la guerra:
tala campos y quema cuanto había,
y por mejor hartar su ambición perra,
en Santarén al príncipe ha cercado,
mas no le sucedió como ha pensado.
»Dale combates ásperos, haciendo
mil ardides de guerra, el moro airado;
no le aprovecha ya el trabuco horrendo,
trinchera, foso, mina ni vallado,