porque el hijo de Alfonso, no perdiendo

de su valor un punto, con cuidado

el combate previene y con prudencia,

de modo que doquiera hay resistencia.

»Mas el viejo, a quien tienen ya obligado

los trabajosos años al sosiego,

en la ciudad estando, cuyo prado

las aguas reverdecen de Mondego,

sabiendo cómo el hijo está cercado

en Santarén del pueblo torpe y ciego,