de la ciudad se parte con presteza,
sin que la larga edad le dé pereza.
»Con su famosa gente a guerra usada
va en socorro del hijo, y ayuntados,
la Portuguesa furia acostumbrada
los moros ahuyenta destrozados;
la campaña, que está toda cuajada
de marlotas, capuces de soldados,
de caballos jaeces, presa buena,
con sus muertos señores queda llena.