»Luego todo el restante se partiera
de Lusitania puestos en huída:
el Miramamolín no les huyera,
porque antes de huir le huyó la vida:
a Dios, que esta victoria concediera,
todos le daban gracias sin medida,
que en casos tan extraños claramente
más hace el mismo Dios que no la gente.
»De tan grandes victorias triunfaba
el viejo Alfonso, príncipe subido,