a Júpiter ayuda le pedía

para Eneas que el agua va cortando,

que a tanta piedad lo conmovía

que, de la mano el rayo cruel echando,

el deseo de Venus colma y mide

con pesar de lo poco que le pide.

»Ya con el campo de la gente armada

los Eborenses campos van cuajados;

con el sol el arnés luce y la espada,

relinchan los caballos enjaezados;