así entra por Castilla a socorrella

con su hija gentil que es reina de ella.

»Juntos los dos Alfonsos finalmente

en campo de Tarifa se han sitiado

ante la multitud de mora gente

para quien son pequeños monte y prado:

no hay pecho tan feroz ni tan valiente

que a la desconfianza no haya dado

lugar, hasta que entienda claro y vea

que por los suyos Dios siempre pelea.