viendo el pastor David puesto delante,
de piedras y de honda apercibido,
con un hablar soberbio y arrogante
desprecia al flaco mozo mal vestido
hasta que al hondear se desengaña
que más puede la fe que no la maña:
»Así desprecia el moro con braveza
el español poder, porque no entiende
que le ayuda la suma fortaleza
de quien toda la fuerza y ser depende: