con ella el castellano y su destreza

de Marruecos al rey soberbio ofende,

y el Portugués, que a todo tiene en nada,

temer se hizo al reino de Granada.

»Ya las lanzas y espadas retiñían

por sobre los arneses: ¡bravo estrago!

Llaman, según las leyes que seguían,

unos Mahoma y otros Santiago:

los gritos hasta el cielo se subían,

la sangre de heridos hace un lago,