permisión fué del cielo que tuviste,
que no fuerza de brazo, noble Tito,
que así mucho antes fué profetizado
y después por Jesús certificado.
»Pasada esta tan próspera victoria,
se torna Alfonso a su querida tierra
a gozar de la paz con tanta gloria
cuanto supo ganar con dura guerra:
do el caso triste, digno de memoria,
que de sepulcros muertos desentierra,