a la mezquina y mísera ha acaecido
que después de ser muerta reina ha sido.
»Tú solo, cruel amor, con fuerza cruda
que al corazón humano tanto obliga,
mataste a la de culpa y mal desnuda
como si fuera pérfida enemiga:
el que en la lid de amor pusiere duda
porque con el llorar no se mitiga,
sepa que así lo quiere este tirano
por con sangre bañar su altar profano.