»Quería perdonarle el rey benino
oyendo las palabras que la abonan,
mas el pertinaz pueblo (y su destino
que así lo permitió) no la perdonan.
Echan mano al acero puro y fino
los que este hecho bueno ser pregonan:
¡contra una dama, oh pechos carniceros,
feroces os mostráis y caballeros!
»Cual contra la hermosa Policena,
consuelo sólo de la madre vieja,