porque el alma de Aquiles la condena,

con hierro el duro Pirro se apareja,

y ella con un mirar tierno, serena

(así como paciente y mansa oveja),

vuelto el rostro a la madre que enloquece,

al duro sacrificio el cuello ofrece:

»Tales contra la Inés los matadores,

en el hermoso cuello donde estaba

la gracia con que Amor mató de amores

al que después por reina la juraba,