el nombre de su Pedro, que le oisteis,
por espacio muy largo repetisteis.
»Cual la rosa del campo que, cortada
antes de tiempo, fué cándida y bella,
de las manos lascivas maltratada
del niño que jugar huelga con ella,
tiene el olor perdido marchitada,
tal estaba la pálida doncella
sin las rosas del rostro, ya perdida
la color blanca con la dulce vida.