en el último trance furibundo,
la sublime bandera Castellana
vencida se rindió a la Lusitana.
»Aquí la cruel batalla se encrudece
con muertes, gritos, sangre y cuchilladas;
la multitud de gente que perece
las flores de color tiene manchadas;
ya vuelven las espaldas, ya fallece
la vida, donde sobran las lanzadas;
ya, porque el alto cielo lo ha ordenado,