que fortísimamente peleaba;

muere también, haciendo grande estrago,

el Maestre feroz de Calatrava;

los Pereiras murieron renegados,

renegando del cielo y de sus hados.

»Mueren del vulgo vil otros sin cuento

y bajan de los nobles al profundo,

donde el trifauce perro muy hambriento

en las almas se ceba de este mundo;

y porque más se sienta el vencimiento