que en las playas del mar está asentado,

con nombre de la tierra, para ejemplo,

donde fué Dios al mundo en carne dado.

Certifícote, rey, que si contemplo

cómo fuí de estas playas apartado,

de duda el pecho y de recelo lleno,

apenas a mis ojos pongo freno.

»Gente de la ciudad en aquel día,

unos por ser amigos o parientes,

otros sólo por vernos, concurría,