por diversas naciones negra gente;
la muy grande Mandinga, por cuya arte
gozamos el metal rico y luciente,
que cerca del Gambea famoso vive,
cuya agua el mar Atlántico recibe.
»Las Dórcadas pasamos, que pobladas
de hermanas otro tiempo se vivían,
que de vista total siendo privadas
las tres de un ojo solo se servían:
tú sola, cuyas trenzas encrespadas