en cuanto corre de uno al otro polo;
por calmas, por tormentas, vientos vanos
que en la alterada mar levanta Eolo,
vimos las Ursas, a pesar de Juno,
en las aguas bañarse de Neptuno.
»Contarte, grande rey, las milagrosas
cosas del mar que los hombres no entienden,
súbitas tempestades peligrosas,
relámpagos que el aire en fuego encienden,
negras lluvias y noches tenebrosas,