rayos que en su caer al mundo hienden,
no menos es trabajo que gran yerro,
aunque mi voz, señor, fuera de hierro.
»Los casos vi que rudos marineros,
que tienen por maestra la experiencia,
cuentan por ciertos siempre y verdaderos,
juzgándolos por sola la apariencia;
mas los que tienen juicios más enteros,
que sólo por ingenio puro y ciencia
ven del mundo secretos escondidos,