Por el camino lácteo glorioso

cada cual de los dioses se partió,

haciendo su debido acatamiento,

al conocido puesto y aposento.

En cuanto esto pasaba en la hermosa

sala del sacro Olimpo omnipotente

cortaba el mar la gente belicosa

ya la banda del Austro, ya de Oriente:

entre etiopisa costa, y la famosa

isla de San Lorenzo, do el ferviente