lo que pasé pasaran cuando fueron

maravillas buscando y cosas bellas,

cuánto más escribieran, que escribieron,

del influjo de signos y de estrellas.

¡Qué extrañezas, qué grandes cualidades,

y todo sin mentir, puras verdades!

»Ya la Cintia, que habita en el primero

cielo, por cinco veces presurada,

ahora medio rostro, ahora entero,

mostró mientras la mar corta el armada,