cuando de la alta gavia un marinero

gritaba: «¡Tierra, tierra deseada!»

Luego mira del bordo nuestra gente

el horizonte claro del Oriente.

»A manera de nubes se comiezan

a descubrir los montes que miramos;

las áncoras pesadas se aderezan;

las velas, ya llegados, amainamos;

los expertos pilotos luego empiezan

a conocer las partes donde estamos