»Mas eran cinco soles ya pasados
después que nos partimos navegando
los mares nunca de otros navegados
con mar bonanza y viento en popa blando,
cuando una noche, estando descuidados,
en proa unos durmiendo, otros velando,
una nube que todo lo obscurece
sobre nuestras cabezas aparece.
»Tan temerosa viene y tan cargada
que al corazón más fuerte el temor toca;